Presentismo laboral: El enemigo invisible de la productividad empresarial

El presentismo: ¿Por qué la oficina llena es un mal indicador?
El absentismo es fácil de medir: falta una persona, falta productividad. Pero el presentismo es el gigante invisible que drena el rendimiento de forma silenciosa. Se trata del empleado que acude a su puesto pero no está «ahí»: agotamiento, estrés o falta de motivación lo mantienen en un estado de baja eficiencia.
Para un departamento de RRHH, este fenómeno es un reto crítico: se estima que el coste del presentismo es hasta tres veces mayor que el del absentismo. No solo genera errores y burnout, sino que perpetúa una cultura tóxica basada en «calentar la silla».
El reto actual no es asegurar la asistencia, sino gestionar la energía y el compromiso real.