¿Crees que tu hijo tiene adicción a dispositivos tecnológicos?  ¿Crees que está empezando a tenerlos? En este artículo te enseñamos pautas para reconocerlo y controlarlo.

El desarrollo de la tecnología

La gran revolución que ha supuesto el uso masivo de las tecnologías de la información (TIC) ha traído consigo grades ventajas y también la posibilidad de usos y abusos problemáticos de algunas de sus herramientas. Principalmente, entre los menores y jóvenes de la sociedad contemporánea, los nativos digitales, Prensky. (2011), por ser el sector de la población con mayor empleo y dominio de la Red y con tendencia a la búsqueda de sensaciones nuevas, Sánchez-Carbonell, Beranuy, Castellana, Chamarro y Oberst. (2008). Nativos digitales que, hasta esta nueva generación, resultaron ser “huérfanos digitales” pues sus adultos no eramos conocedores y no teníamos capacidad de guía y asesoramiento para el buen uso de estas nuevas herramientas que ya se instalaron, antes de que nos diéramos cuenta, en la vida de todos y cuyos cambios se produjeron velocidades mayores que la capacidad de aprendizaje con la que algunas generaciones habíamos aprendido a aprender (algunos no conocimos el ordenador ni el e-mail hasta años después de haber comenzado a trabajar).

Desde hace años, jóvenes y adultos disponemos de una oferta creciente de aplicaciones cada vez más avanzadas y llamativas para el ocio búsqueda de empleo, de amigos o pareja hasta trámites bancarios o con la administración. Niños y adolescentes no quedan exentos de esta amplia oferta, canciones, dibujos animados, juegos educativos o juegos recreativos, son puestos a su alcance ya desde la cuna. Música para dormir, música o animaciones para comer, entretenimiento para que los padres descansen, entretenimiento para que los padres socialicen, entretenimiento mientras los padres se alimentan, entretenimiento mientras los padres trabajan, entretenimiento mientras los padres realizan las labores del hogar, entretenimiento mientras los padres se entretienen con sus propias herramientas de ocio…

¿Qué nos permite la tecnología?

El uso de la tecnología nos posibilita estar hoy aquí, adquiriendo y compartiendo conocimiento a cientos de Km de nuestros profesores, compaginándolo con nuestros compromisos profesionales, familiares y personales. Para los más pequeños es igual, la tecnología les permite experiencias inmediatas con comunidades a cientos o miles de Km, o en la acera de enfrente, no importa. La decisión de dosificar no puede aparecer de manera inesperada, por las buenas, después de tanta insistencia por propia comodidad.

Estímulos visuales y auditivos de altas frecuencias, recompensas inmediatas generadoras de dopamina sin ningún esfuerzo, son los mejores ingredientes para la búsqueda de la repetición del uso de cualquier dispositivo tecnológico. Entrenar desde la primera infancia en resistencia a la frustración, será cometido indispensable para afrontar la retirada y dosificación del uso de estos dispositivos.

¿Cómo comienza la adicción en los niños y adolescentes?

En las edades más tempranas los adultos seleccionan el material con el que interactuará el niño, sin embargo en pocos meses, es el propio niño el que comienza a seleccionar, muchas veces de manera involuntaria, los propios contenidos a visualizar. No podemos perder de vista el peligro que esto supone, más allá del riesgo de “enganche”.

El peligro no está en el “qué”, el peligro siempre está en el “como”. La tecnología llegó para quedarse y seguirá evolucionando e incorporándose en nuestras vidas de manera irremediable. Así como el hombre Neardental se extinguió porque o supo adaptarse a los cambios climáticos, el hombre actual deberá adaptarse y aprovecharse de la evolución tecnológica para sobrevivir.

¿Cómo podemos evitar la adicción de nuestros hijos a la tecnología?

Una vez más, el entrenamiento de habilidades personales, el trabajo para el fortalecimiento de la autoestima, asertividad y autoconfianza, otorgarán a los individuos herramientas necesarias para enfrentarse a un medio que se ha adosado a nosotros como una extensión más de nuestro ser, con el que aprendemos, nos divertimos, trabajamos y que ya es nuestro principal medio de relación con nuestros semejantes.

Un exhaustivo conocimiento de los dispositivos, de los contenidos y mecanismos de juego con los que los más pequeños interactúan, facilitarán la tarea de familias y profesionales para proporcionar orientación y mecanismos de defensa a los más pequeños.

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