La relación del estrés y la salud mental con el trabajo, cobran relevancia en Estado Unidos, cuando Taylor en 1966, presentó al departamento de Educación y Bienestar un informe especial titulado “Protegiendo la salud de ochenta millones de estadounidenses. Un objetivo nacional para la salud ocupacional” en este informe se destacaba cómo el estrés representaba un hecho cada vez más frecuente en el entorno laboral, lo identificaban como posible desencadenante de riesgo de trastornos somáticos y de enfermedades cardiovasculares. Entre los 20 problemas que presentaban como de atención urgente, aparecía ya, la salud mental en el trabajo.

Así como se define el estrés como “las repuestas fisiológicas desencadenadas automáticamente para la adaptación al entorno”, la Organización Internacional del Trabajo, OIT define los riesgos psicosociales como “las interacciones del entorno laboral: contenido, organización o dirección del trabajo con los conocimientos y habilidades”, es decir, las competencias del trabajador, junto con sus necesidades particulares.

La Organización Mundial de la Salud, OMS en 2007, puso de relevancia la importancia de la salud mental de los trabajadores al aprobar en la 60ª Asamblea Mundial de la Salud, un plan de acción que trataba sobre todos los aspectos relacionados con la salud de los trabajadores. Entre sus objetivos proponía la mejora de la evaluación y la gestión de los riesgos sanitarios en el lugar de trabajo mediante la definición de intervenciones esenciales para prevenir y controlar los riesgos mecánicos, físicos, químicos, biológicos y psicosociales en el entorno laboral. Insistía en la importancia de promocionar la salud física, mental y de la familia en el trabajo.

Estrés y Trabajo

Si el estrés es el mecanismo de adaptación autónomo gracias al cual el organismo se activa para protegernos de potenciales agresiones del entorno, en el entorno laboral,  se encontrará que los estímulos perjudiciales son tan básicos y objetivos como las jornadas laborales incompatibles con la vida familiar, con el ocio, con la organización personal o incluso con el descanso; niveles salariales igualmente incompatibles con la vida familiar o el ocio y a veces, con la propia supervivencia; otras veces son tan subjetivos, como las relaciones con los otros individuos con los que se interactúa, compañeros, jefes, subordinados, clientes, pacientes, alumnos; o las propias herramientas disponibles para el desarrollo de la actividad, habilidades y conocimientos técnicos en definitiva, competencias, de las que se presupone poseedor al trabajador sin facilitarle la formación continua necesaria para su adquisición, mantenimiento y desarrollo a lo largo de la vida laboral.

Los Riesgos Psicosociales en el Trabajo

Irastorza elabora la tercera encuesta europea sobre nuevos riesgos laborales en 2019 y encuentra que determinados factores de riesgo están presentes en la mayoría de las empresas encuestadas. “Tener que tratar con clientes, alumnos o pacientes difíciles” representa un riesgo para el 61%, “factores de presión por el tiempo” el 44%. El 21% de las entidades encuestadas perciben los “riesgos psicosociales” como más perjudiciales que otros riesgos, de entre estos, el 61% manifiesta la dificultad de abordar este riesgo estriba en la falta de conciencia sobre este aspecto por parte de la gerencia. El 79% de los encuestados identifica como el mayor factor de riesgo la falta de formación continua, un 66% la flexibilidad de horario y lugar de trabajo, el 65% los tiempos prolongados sentados y un 60% los movimientos repetitivos. Según la misma encuesta, y a pesar de haber tomado medidas para su control, en España entre 2014 y 2019 no ha dejado de incrementarse el porcentaje de afectados por riesgos psicosociales. A pesar de estos datos, tan solo el 18% de los profesionales europeos que sufren estrés o ansiedad sigue algún tratamiento desde los servicios de prevención.

Estrés y Rendimiento

Por si el malestar del trabajador no fuera de suficiente importancia como para tomar medidas, Aceña, Villacampa, Ruiz, Palop, Maroto y Suárez en 2020 ponen de relevancia cómo el malestar físico y emocional consecuencia del estrés están relacionados con el empeoramiento de determinadas habilidades atencionales y ejecutivas, que ralentizan la toma de decisiones y empeoran el rendimiento cognitivo, herramientas imprescindibles para el desempeño laboral de los trabajadores.

Así pues, parece clara y necesaria la búsqueda de respuestas urgentes para reducir los niveles de estrés en el ámbito laboral para mejorar los niveles de salud de las personas y de las organizaciones en las que trabajan, tanto por la mejora en su rendimiento cognitivo que tendrá como consecuencia más y mejores desempeños, como por los costes derivados de las bajas médicas que ocasiona directamente del estrés como de las bajas médicas a causa de patologías desencadenadas por el estrés.

Invertir en salud no sólo es invertir en felicidad y bienestar de los trabajadores, invertir en salud es invertir en productividad y beneficio empresarial. Si no puedes sin ayuda, pídela.

Valle Molinero

Socia Co&Co Traning

Consejo asesor de Nascia

Psicóloga industrial y general sanitaria

Experta en biofeedback y gestión de estrés

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