Para muchas personas, el círculo vicioso del estrés es algo que se cumple de forma habitual. Son esas personas que sufren de un estrés crónico porque entran en una dinámica negativa. Una dinámica cargada de tensión por el tiempo, por las preocupaciones y otros factores que agravan el estado anímico y fisiológico de quienes lo padecen.

Cuando un estrés que debe durar horas, e incluso un par de días, se convierte en algo mucho más duradero, hablamos de un estrés crónico. Pero, ¿cuál es ese círculo vicioso del estrés al que nos referimos?

El círculo vicioso del estrés comienza por lo básico

Comienza con algo muy sencillo: una preocupación en el trabajo, un exceso de carga de tareas, un exceso de responsabilidad… Esas situaciones generan un estrés puntual, a lo que se van añadiendo aderezos como la falta de descanso por no dormir correctamente.

Este es el segundo paso: no descansar. Una vigilia efectiva es aquella que produce un sueño reparador. Para conseguir un descanso reparador se necesitan al menos unas 6-7 horas de sueño. Las personas con estrés tienden a pensar mucho cuando están en la cama. Esa tensión que se llevan les impide conciliar el sueño y tener un descanso continuado.

Como consecuencia de esto, de no descansar correctamente, la persona que lo padece cambia su carácter. La falta de descanso trae irascibilidad, se muestra más nerviosa e inquieta y tiende a rechazar el contacto social aislándose de su entorno.

Y, al día siguiente, su problema de estrés sigue estando ahí. Las tareas se siguen acumulando, la tensión laboral y personal sigue estando presente. El paso siguiente en este círculo vicioso del estrés es el de los síntomas físicos y mentales.

Los síntomas del estrés en su círculo vicioso

Los síntomas fisiológicos derivados del estrés son la falta de concentración y atención, elevación del ritmo cardíaco, sudores, respiración acelerada, dolor de cabeza, etc… A lo que hay que sumarle ese problema de aislamiento social. También hay que añadir esa poca capacidad de reacción ante los obstáculos del día a día y la nula abstracción de los problemas que le rodean.

Y a partir de aquí, vuelta a empezar. Algo que resulta duro y complicado pero de este círculo se puede salir. Con terapias de control de estrés basadas en biofeedback. Terapias que ayudan a concentrarse, a respirar, a tener una respuesta automática. Una respuesta espontánea a los problemas que surgen día a día.

Y en eso, nosotros podemos sacaros de este círculo.