El estrés en las compras lo padecen más personas de las que creemos, especialmente aquellas que no están acostumbradas a desenvolverse en aglomeraciones, atascos y otras particularidades que se concentran en fechas señaladas como, en este caso, lo es el Black Friday.

Si a esto le añadimos que el comercio digital crece cada vez más y que las ofertas flash, que permanecen unas horas en los distintos sitios webs y tiendas online, aprietan mucho más al comprador en el tiempo lo que genera un estrés de nuevo perfil: el del comprador por internet.

Estrés en las compras presenciales

La concentración de ofertas esta semana en los centros comerciales y los comercios del centro de las ciudades hace que la gente acuda en masa a estos lugares con la esperanza de encontrar la mejor oferta y el mejor precio, adelantando buena parte de la población las compras navideñas.

Los motivos para el estrés en las compras presenciales son varios, entre los que destacan:

  • Aglomeraciones, poco espacio y además en un entorno covid que muchas personas consideran inseguros. Las aglomeraciones son una fuente de estrés real, especialmente para aquellas personas que no están acostumbradas y no les gusta salir de compras. Pero también para aquellas que tienen problemas con los espacios cerrados.
  • La movilización en transporte urbano o en coche y los accesos a los centros comerciales y comercios del centro de las ciudades se hace mucho más complicado estos días e, indudablemente, genera estrés en los conductores.
  • Ofertas y descuentos. Por si mismos no generan estrés, pero la necesidad que muchas personas se crean por llegar antes que nadie al lugar en el que ofertan determinados productos y de ser los primeros para no quedarse sin ellos también genera una ansiedad y un estrés palpable.

Estrés en las compras digitales

El nuevo perfil del comprador online o comprador por internet también tiene una serie de características que lo hacen permeable a la influencia del estrés. No por los mismos contratiempos ‘físicos’ de la compra presencial, ya que no hay desplazamiento y por tanto ni coche ni aglomeraciones son un problema, pero sí otros componentes.

El motivo principal para el estrés en las compras digitales es el de vivir conectado a un dispositivo tecnológico durante la semana que dura el Black Friday. Las compras que se realizan estos días suelen ser muchas de ellas compulsivas, basadas más que en una necesidad del producto en sí en la autorrealización por haber adquirido un producto al mejor precio antes que otros usuarios.

Para ello viven conectados a las ofertas flash, que sólo duran unas horas con productos limitados, para refrescar la página y hacerse con la referencia que están buscando. Esta permanente conexión y sobre atención genera un estrés, por el que muchos usuarios que compran por internet además se enfadan si no consiguen su objetivo.

Es la realidad del mundo en el que vivimos y en el que nos movemos. Lo que es innegable es que el estrés cada vez está más presente en la vida de las personas, hasta para las actividades más cotidianas como son las compras. Las necesidades que se crean, los plazos para poder adquirir estos productos del Black Friday son un ejemplo de que el ritmo de vida ya no lo marcamos nosotros sino otros y perder el control es lo que hace que el estrés esté más presente de lo que pensamos en el día a día.